
El verdadero valor de una organización no se mide solo en utilidades, sino en el Retorno Integral (i-ROI) que genera

El Retorno Integral (i-ROI) parte de una idea sencilla: el desempeño de una organización no puede reducirse únicamente a números financieros. El verdadero valor surge cuando reconocemos también los efectos sociales y ambientales que genera una actividad.
En un mundo interconectado, las empresas y proyectos no son solo productores de bienes o servicios; también son actores que transforman comunidades, ecosistemas y formas de vida. El Retorno Integral es, entonces, una invitación a mirar más allá de las utilidades y comprender el impacto en su totalidad.
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El Retorno Integral (i-ROI) mide de manera sistemática tres dimensiones:
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Económica: mide la rentabilidad, liquidez y sostenibilidad financiera.
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Socio-ambiental: refleja los cambios en la vida de las personas y comunidades, como empleos, inclusión, educación o salud; y evalúa los efectos en los ecosistemas, la huella de carbono, el uso de recursos y la regeneración del entorno.
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Bien-y-Estar: considerar el bien-y-estar de las personas logrando esa generación de valor.
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Este enfoque —conocido como triple bottom line— permite entender cómo interactúan entre sí estas dimensiones, revelando tanto beneficios como costos ocultos.
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De la percepción a la evidencia
El Retorno Integral (i-ROI) no se limita a registrar lo que los actores perciben como impacto. También busca identificar aquello que suele pasar desapercibido: externalidades, efectos indirectos o impactos diferidos en el tiempo.
Hablar de doble materialidad significa reconocer tanto lo evidente como lo invisible, para así contar con una visión completa de lo que una organización o proyecto aporta y de lo que demanda al entorno.
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De la medición a la gestión
El valor del Retorno Integral (i-ROI) consiste en que no se limita al diagnóstico: al cuantificar impactos financieros, sociales y ambientales en métricas comparables, se convierte en una herramienta estratégica para tomar mejores decisiones. Permite invertir en lo que funciona, corregir lo que genera costos ocultos y fortalecer lo que crea bienestar duradero. Para ello, utilizamos herramientas como el análisis costo-beneficio y el Social Return on Investment (SROI) para traducir realidades complejas en indicadores claros, accesibles y accionables para todos los niveles de gestión.
Un proceso continuo
Medir el Retorno Integral (i-ROI) no es un ejercicio puntual, sino un ciclo de aprendizaje y ajuste. Al monitorear y dar seguimiento de manera periódica, las organizaciones pueden asegurar que sus decisiones sigan alineadas con sus propósitos y con las necesidades de la sociedad y del planeta.
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El Retorno Integral es más que una metodología de medición: es una manera de entender el papel de las organizaciones en el mundo contemporáneo.
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Reconoce que el valor va más allá de lo financiero.
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Integra impactos económicos, sociales y ambientales.
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Da herramientas para transformar evidencia en acción.
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Porque lo que se mide con integralidad,
se gestiona con propósito
Integral Return Over Investment (i-ROI)
[(retorno financiero + retorno socio-ambiental) /inversión inicial] *
(1 + incremento bien&estar)
